jueves, 6 de mayo de 2010

Hay un corazón

Por: Diana Polo Ospino
Por: Diana Polo Ospino.
Barranquilla es una ciudad pequeña buscando expandirse, y no es de dudar que poco a poco escale un peldaño en la consecución de su objetivo; o por lo menos el de la administración de turno. Cada día hay más edificios, conjuntos residenciales y centros comerciales arquitectónicamente parecidos, o podría decirse que casi iguales. Blancos ó de ladrillos, vidrios azules, pastos iguales ó ausencia de ellos lo cual es peor. Ir en un carro manejando por Barranquilla ó salir a caminar por Barranquilla es un ejercicio de viajar en el tiempo. Si miras con detalle, si te detienes en cada pared, acera, casa ó árbol hay un rincón de la memoria, entre líneas, y olvidado.
El corazón de la ciudad, es decir la plaza de san Nicolás, antiguo epicentro de la puerta de oro de Colombia es hoy en día un collage que raya en el exceso de las cosas que todas juntas carecen de orden, no tienen lugar, ni cabida en otra parte que no sea el centro de una ciudad latinoamericana. Alrededor de la plaza de San Nicolás, en el paseo Bolívar hubo una válida iniciativa de reconstrucción de las calles, convirtiendo un pequeño pedazo del también conocido como Camellón Abello, en una isla donde se puede caminar, con unos cuantos arboles flacos en el medio, y como corona una estatua de Simón Bolívar poéticamente expresando el patriotismo de las batallas de nuestros antepasados. Enfrente el edificio de la Caja Agraria, eje de más de una discusión entre las tantas de nuestra ciudad, por feo ó por inútil.
Los barranquillero expertos en invasión del espacio público han hecho del centro un condumio de jaurías de perros, hermosas casas coloniales a punto de caerse “ofreciendo posada” en condiciones insalubres. Pitos de carros, pitos de camiones, bicicletas, bicitaxis, burrotaxis, gente a pie ó en el piso. El centro de mi ciudad es sucio, sobrepoblado, feo y hermoso. ¿Cómo algo puede ser feo y hermoso al mismo tiempo? Si es posible tal cosa, en el centro de Barranquilla pasa, o por lo menos para mí.
Hace una semana me perdí en el centro con una amiga. Estabamos buscando una empresa distribuidora de bebidas en la Murillo. Decidimos irnos por la ciudad por lo cual vivimos 3 horas encerradas en un carro que tenía una lata gigante en el techo con el logotipo de redbull. En cada esquina nos gritaban que si teníamos alas porque nos quedábamos atrancadas en los trancones, nos pedían de la bebida energizante ó simplemente en un murmullo ininteligible proferían las típicas obscenidades del macho Caribe. Bajando por el barrio Boston y pasando por la Victoria las fachadas y las formas de las casas eran cada vez más achatadas, para luego encontrarnos con un casón en una esquina, fastuoso, de paredes blanco hueso y acabados perfectos. Al lado de esta casa, una tienda con música “a todo timbal”, un par de borrachos y una mujer embarazada, con dos niños colgados de los brazos. Su mirada ausente enfocada en la calle. Había calor de lluvia y el cielo estaba gris.
Al poco tiempo empieza a llover y mi amiga y yo estamos ahora perdidas entre autopistas. Nos sentimos un poco tontas porque ya salimos de las calles enredadas, y dos autopistas sin fin y pobre señalización nos atribulan, como si nos encontráramos en una ciudad extraña, y no en aquella donde vivimos nuestras pequeñeces, estudiamos para en un futuro producir y disfrutamos del sol, a veces quejándonos del calor y a veces agradeciendo la cercanía con el mar. Después de manejar 3 horas, encontramos nuestro destino; una de esas empresas de fea fachada que parecen pequeñas casas por fuera, pero tienen grandes bodegas por dentro. Hacemos lo que tenemos que hacer, y ya con el cielo sin sol y los vidrios del carro mojados nos disponemos a adentrarnos de nuevo en el centro; ya no con el fogaje de la tarde sino con el halo grisáceo de la noche que se avecina y que trae consigo una ciudad completamente diferente. Las paredes rojas y azules de los negocios ya no brillan, son pálidas. La basura se nota más, la gente se ve más amargada, los bombillos amarillos brillan alumbrando mesas de madera con patas desiguales. En el centro de mi ciudad sigue habiendo un corazón, lo veo y lo siento en las paredes de pintura desteñida, donde décadas atrás vivió la gente prestante, que ahora igual que yo, se asoma por aquí por error u obligación.

cronica por Alexandra Oliveros

Belleza
Alexandra Oliveros
Periodismo IV

Podemos escribir sobre belleza miles de cosas, cosas que tal vez para unos sean bellas realmente y que para otros de pronto no.
Luego de 9 meses de espera por fin llega el día. El 13 de agosto los gritos y el dolor se únen parece mentira que después de tantas incomodidades y malestares ésto sea lo que de paso a la alegría mas grande que puede tener una mujer, sí el ser madre. Es ése momento en que una mujer vive con intensidad cada momento que representará una vida llena de alegrias, satisfacciones pero también llena de sacrificios y dolor, es cierto que nada en la vida es perfecto, pero de eso se trata hacerlo parecer perfecto y saber seguir con lo que esto implica.
Cada etapa de la vida viene con su propio reto y los hijos aveces no estamos suficientemente preparado para asumir ése duelo. Es donde fallamos en nuestros intentos y nos duele pero le duele más a nuestras madres que son las que nos ven caer y aveces no levantarnos.
Nací hace exactamente 18 años y 8 meses, en ése tiempo no sabía lo que era la vida y mucho menos como mantenerme en pie durante los años que iba a vivir al pasar el tiempo poco a poco fui aclarando mis metas y el camino se hacía cada vez más claro. Han sido muchas las experiencias vividas y muchos los momentos en los que me he rendido y pienso que no podré seguir pero mi mamá llega en ese preciso instante en que pienso que no lo podré lograr y me hace sentir capaz no se la verdad cómo hace para llegar justo en el momento en el que mas la necesito, pero está justo ahí, es que sea lo que sea yo no puedo sentir más de lo que ella siente por mi y por lo que me pasa.
El tiempo ha pasado y las arrugas hablan de la experiencia que ella tiene y me quiere enseñar para no cometer los mismos errores y a la vez me indíca el camino que debo tomar cuando no se que debo hacer.
No sólo es mi mamá, son las miles de madres que sienten por sus hijos y que siempre le dan gracias a Dios por ser madres. Son experiencias que no son fáciles de describir y emociones que no son sencillas para explicar.



Pero es así el amor en éste caso es mútuo e inmedible, en momentos no damos nada y nos dan hasta lo que menos pensamos es ahí en que la belleza de los sentimientos se reflejan en todo lo que hacemos.
En las tardes cuando el sol se está ocultando y la brisa es más fría, suelo tener esas largar conversaciones con mi mamá, mientras hablamos de todo lo que hicimos en el día, nos reímos y recordamos viejas anegdotas es cómo si nos únieramos en un mismo sentir, el de madre e hija.
Los abrazos, los momentos compratidos la intensidad de cada momento refleja lo se ha construido en todo éste tiempo, las cosas malas también son parte de ésto.
La belleza no sólo hace parte del físico de una mujer, en éste caso consiste el una demostración de la que casi habla no por temor ni mucho menos, sólo que tal vez esto no tenga tanta relevancia en una persona como en mí.

tercer parcial cronica

EN 10 AÑOS DE LA PANELA A LA MORA
Por Silvana Orozco
La belleza de artefactos como un computador o un Blackberry[1] no está sólo en lo sofisticado de sus diseños o en su capacidad de acortar distancias. Aquí lo realmente divino es el hecho de permitir que este tipo de tecnologías se adentren en espacios a los que antes ningún otro medio hubiera tenido protagonismo.
Hace 10 años podíamos ver en las manos de muy pocas personas un Nokia 5120 mejor conocido en la jerga costeña como “la panela” o “el peñón”. Todo esto teniendo en cuenta su peso, incomodidad, nada de ring tones polifónicos y ni qué decir de las pantallas a color, eso aún en esos tiempos era un sueño, igual que el Internet y por lo menos un computador portátil en cada casa.
Inicialmente contábamos sobre tecnologías con poder, hace unos el mundo conoció Google, el monstruo de los buscadores, inicialmente muy útil para ayudar a los niños en el colegio, actualmente sirve hasta para buscar la hoja de vida de personajes que no tienen una vida pública muy activa pero al “Googlear”[2] su nombre puedes tener en cuestión de segundos la información laboral de esas personas.
Luego del nacimiento de Google, teníamos que ver otro tipo de páginas interactivas, que nos permitían a los miembros de las nuevas generaciones y a los padres más modernos la publicación de status, de fotografías y de otro tipo de cosas que al final se han convertido en necesidades. De estas páginas podemos recordar a Youtube como el poderoso de los videos, Facebook como la red social más influyente seguida de Twitter que ha resultado útil para la publicación de los estados de ánimo de sus usuarios.
Finalmente una de las últimas creaciones y evolución ultima del teléfono celular ha sido el famoso Blackberry que traduce al español la palabra Mora, hasta hace poco era usado sólo por algunos y hoy en día la población de clase media y alta del mundo tiene acceso al mismo y por ende a cada una de las redes sociales mencionadas inicialmente. Entonces en 10 años pasamos por un Nokia 5125 al 1100 o “sisben”, luego surgieron otras evoluciones con ring tones bastante creativos, con cámaras primero tipo VGA y luego ya se hablaba de Megapixeles.
En el 2010 las redes sociales permiten un constante intercambio de pensamientos y opiniones a personas que tal vez nunca habían expresado abiertamente su posición acerca de cualquier tema. En este caso en Colombia hemos visto el poder que se tiene con el acceso a estas tecnologías por el tema de moda. Las elecciones a presidencia y por supuesto el rey de la red y el primero en las encuestas: Anthanas Mockus.
La primera manifestación de poder de estas tecnologías, o en el caso de este escrito, de la belleza cautivadora de las TICs, fueron las marchas de protesta que se hicieron en contra de la violencia el 4 de marzo de 2008. La convocatoria se hizo a través de Facebook y alrededor de Colombia y otros países se llevo a cabo uno de los eventos más concurridos de la historia.
En la actualidad muchos personajes reconocen el poder que se tiene con páginas como esta, incluso lo hacen actores públicos, entre estos, dirigentes políticos como la senadora Piedad Córdoba que mantiene una estrecha relación con su página de Twitter. Juanes es uno de los artistas colombianos con mayor uso de las redes sociales. Y el personaje de moda Anthanas Mockus, quien debe su popularidad y su resurgimiento en las encuestas a su activa participación en Facebook.
Eventos como liberaciones de secuestrados, marchas a favor o en contra de políticos, reuniones de los simpatizantes de cualquier campaña política. Inicialmente se ponen cita cambiando el status del perfil y posteriormente se materializa la idea, en los días posteriores al evento se publican las respectivas fotos, seguidas de los comentarios a las mismas y los planes de volverse a reunir.
Hace 20 años o más, era necesario esperar horas para conocer una noticia, ahora sólo se necesita actualizar la página web para que las últimas modificaciones del sitio de internet se muestren en la pantalla del computador. Esto se debe a que los canales de televisión, los periódicos y las estaciones de radio además de manejar su página oficial de internet, tienen su perfil en las distintas redes sociales para mantener a sus usuarios informados todo el tiempo.
Las actualizaciones de las noticias además de poseer más texto y testimonios, ofrecen videos, fotografías y no precisamente de los periodistas contratados, sino de personas que se convirtieron en reporteros improvisados gracias al celular o la cámara que tenían en sus manos en el momento de la noticia.
Lo que hace que las redes sociales sean tan seductoras, además de toda la distracción que ofrecen es la interacción que permiten en sus usuarios que al ver publicado cualquier tipo de información pueden comentar al respecto y crear polémicas en un pequeño cuadrito que se habilita debajo de la notificación. Y para las personas que no tienen mucho tiempo para hacer parte de estas tertulias virtuales también hay una opción para expresarse, sólo deben hacer click en el ícono “Me Gusta”.
Volviendo al tema político de Colombia, hasta hace unas semanas Mockus solo era aquel profesor que se bajo los pantalones y que decidió lanzarse a la presidencia. Un día como hoy además de conocerse su enfermedad neurológica mejor conocida como Alzheimer, es el más accionado para ser el nuevo presidente. Inmediatamente al conocerse noticias como esta, millones de usuarios de redes sociales acuden a estas páginas para opinar al respecto.
No cabe duda que la belleza de una democracia lucida a través de los atributos tecnológicos tiene el poder de coquetear hasta el más sumiso de los usuarios, entendiendo a estos últimos como usuarios poco adictos a las redes, pero que de todas maneras lo tienen.
En el 2002 época en que Uribe fue elegido por primera vez como presidente de la República, se veían afiches, volantes con el slogan el nombre y la foto de dicho personaje con la mirada en el horizonte y la mano en el pecho. Hoy en las elecciones de 2010 época en la que Uribe deja el poder. Además de conservar los materiales de hace ocho años se sumaron vallas enormes, propagandas llamativas y sobre todo perfiles en redes sociales y hasta mensajes de texto en el celular. ¡Vaya como hemos avanzado!
[1] Marca de teléfonos celulares, traducido al español como Mora.
[2] Se ha considerado introducir este verbo en el diccionario de la lengua española, para hacer alusión a la búsqueda de cualquier información en Google el mayor Buscador de Internet. ya ha sido admitido como verbo, "to google", en el diccionario Merrian-Webster Collegiate.

Encontré un espacio de paz

Encontré un espacio de paz


Por: Melanie Borge Carrillo



Desde muy pequeña, siempre me ha gustado mirar a las nubes. Solía pensar en cómo sería caminar sobre ellas y me imaginaba acostada entre los blancos algodones. Creía que existía una especie de reino sobre ellas…
Hace unos minutos, me quedé estancada en el tiempo… con mirada fija pero a la vez calmada hacia la nada, una respiración profunda e imaginándome en medio de ríos y cascadas de aguas cristalinas, pequeños pájaros volando sobre los rayos de luz que se reflejan desde el Sol, escuchándose su sonido, el del agua y el viento… mientras verdes y altas plantas, flores llenas de color y los más rojos frutos adornan alrededor.
Este es uno de los paisajes con los que siempre he soñado, y con el que precisamente soñé hace contados minutos. La realidad es que me inspira, me llena y me hace apreciar lo bello que es la vida tan sólo con saber que espacios como este existen.

El mundo está lleno de espacios de esta especie. Y existen para todos los gustos. Están desde las más extensas playas de blanca arena con caracoles esperando a ser recogidos, cubiertas por olas de aguas azules de tono turquesa, palmeras brindando su sombra y un Sol ocultándose entre nubes color púrpura con destellos de color naranja.

En los fríos páramos, se encuentran paisajes de montañas grises y blancas cubiertas por la nieve, rodeadas de altos y tupidos pinos, que se reflejan en un lago de cristal. Y en densas junglas de los trópicos, los sonidos de tucanes, ranas, demás pájaros y serpientes se escuchan entre los gigantes árboles de extensa madera.

Hace aproximadamente un año, me encontré en una especie de punto de paz: en uno de estos espacios donde se me olvidó todo por un momento, y simplemente me quedé conectada con lo que estaba viviendo.

Llegué en horas de la tarde a una colina donde se podía ver el mar de fondo. Se veía bastante azul con reflejos plateados e intensos. El cielo, era de un azul más bello. Casas se divisaban en colinas lejanas y podía ver pequeñas personas, como del tamaño de una hormiga, caminando por la orilla de la playa.

Estaba con 2 de mis hermanas, Jessica y Melissa, y Shawn, el novio de esta última. Particularmente este norteamericano, oriundo de Michigan, tiene cierta afinación por los deportes extremos. Practica desde snowboarding hasta paracaidismo. Precisamente, de él surgió la idea de bajar por esa inclinada, larga y casi infinita colina por un camino que para mí, resultaba ser extremadamente estrecho. No sólo se trataba de la estrechez de dicho camino, sino también de la distancia tan corta a la que se encontraba del abismo.

La arena era ligera, amarilla y arcillosa. Era como una especie de polvillo desmenuzado que manchaba los zapatos y la ropa. Las suelas de mis zapatos no aguantaban mis tropiezos ni mis pasos, así que resbalé varias veces. El susto era tremendo. Mi temor por las alturas jamás se había sentido tan latente.

Resolví por bajar este risco agachada y muchas veces sentada, pidiéndole a Dios que me protegiera como siempre lo ha hecho.

Luego de aproximadamente unos 20 difíciles minutos, que para mi fueron eternos, llegamos hasta ese lugar en el cual por unos momentos me encontré conmigo misma, conectada a ese lugar.

Eran unas grandes rocas, con pequeños seres vivos entre ellas. Las olas chocaban contra estas enormes estructuras naturales y sus aguas se vertían dentro de sus ranuras, reencontrándose después con su punto de partida.

Las observé por un momento… y luego vi el mar. Creo que jamás me había sentido tan premiada de ver sus aguas tan cerca. Me sentí como en un lugar único, al que difícilmente cualquier otra persona puede llegar. Era como una especie de península que ofrecía aquella montaña. Aparte de la colina, sólo había agua alrededor.

Me senté en una roca, tomé algunas fotos, luego mis hermanas también… miré hacia el cielo y se vislumbraba un intenso Sol, con sus rayos dándole brillo a cualquier cosa existente. Cerré los ojos mientras sentía el viento correr por mi rostro y mis cabellos. Sonreí.
Sentí paz… creo que mis hermanas me dijeron algo en ese momento, pero no presté atención. Sólo quería vivir ese momento, respirar profundo, mirar a lo lejos y sentir la Creación de Dios.

Estas son las cosas que nosotros como seres humanos necesitamos a diario: respirar un poco de aire fresco mientras se vive un ambiente puro y bello. La fuerza que tiene un espacio natural, es extremadamente poderosa. Si viviéramos entre jardines de rosas y árboles frondosos, nuestras penas y estrés se disminuirían al regresar del trabajo con tal sólo ver tan pintoresco paisaje aguardando por nosotros.
Muchas personas no aprecian la naturaleza precisamente por eso, porque no viven o nunca han vivido una experiencia con ella, como yo la viví. Es simplemente sentir todo eso que puede ofrecer, para así comprender toda su belleza y plenitud.

Lo bello de la naturaleza llega a ser entonces una especie de magia que nos envuelve y nos hace renovarnos por dentro. Lo verde, las aguas cristalinas, las estrellas, los pájaros volando sobre un río azul, las gotas de un rocío rodando sobre pétalos de vibrantes pero a la vez apacibles flores y los animales recién nacidos brindándonos su mirada llena de toda ternura… simplemente nos llenan de espíritu y nos conectan con ese Ser único e irrepetible. Mirar, sentir y apreciar la naturaleza, es ver, sentir y apreciar la obra maestra de Dios.

“Y fueron 5 Che”



“Y fueron 5 Che”

Minutos antes del pitazo inicial, la fiesta que se vivía en las tribunas del Monumental de Núñez, aquel 5 de Septiembre de 1993 era inigualable. Cerca de más de 45 mil espectadores Argentinos unidos a una sola bandera y alentando con mucha emoción a su selección. Entre los espectadores solo se escuchaban comentarios de la supremacía de su selección y asegurando que la celeste le iba a pintar la cara al Combinado tricolor, e iba asegurar su clasificación directa al mundial.

Hasta el más grande, Diego Armando Maradona declarando “La Historia no se puede cambiar, Colombia está aquí abajo y Argentina acá Arriba”.

Quizás una realidad histórica. Pero como dice un viejo refrán del fútbol, la realidad solo se demuestra en el terreno de juego.

A la salida de las selecciones, la fiesta del hincha argentino se hizo sentir, todos coreaban con mucho sentimiento propio, la cancha invadida de papelitos y un Monumental que se quería caer, mientras que del otro lado del túnel, se veían 11 camisetas amarillas a plagadas y arrinconadas en un pequeño sector de la cancha.

Y así fue. En los primeros minutos de juego se observaba a una desconocida selección cafetera, sin poder apropiarse de la pelota y manejar los ritmos del partido, el cual era su identidad de juego que había mostrado durante estas eliminatorias.

Pero hasta el minuto 20, donde Colombia logra recuperar un poco el balón, pero avanzaba muy poco y con mucho temor ante las peligrosas llegadas por parte de los delanteros Argentinos.

Hasta que en el minuto 41, en una pelota perdida en la mitad de la cancha y que fue a parar en los pies, de nada más ni nada menos, del cerebro de la tricolor “El Pibe”, en donde este eludió a un rival y envió un eficaz pase por el costado derecho a Rincón, el cual logra eludir al arquero Goicochea y definir. Consiguiendo el primer tanto Colombiano. Sorprendiendo a los presentes y así terminarían los primeros 45 minutos de juego.

Para el segundo tiempo la celeste salió a arrollar, con peligrosas llegadas por parte de su goleador Batistuta, pero que eran bien contraladas por nuestro buen arquero Oscar Córdoba.

Pero en tan solo 5 minutos en un pelotazo desde la mitad de la cancha enviado a Asprilla, el cuál logra bajar el balón, dentro del área, eludir al defensor gaucho e invocarla en el fondo de la red.

¡Increíblemente!. Quién se iba a imaginar que Colombia les iba ganando 2 goles a 0 a los campeones del Mundo en Buenos Aires.

Una selección Colombia engrandecida dentro del terreno de juego, no se desubicaba y conservaba su espectacular juego, Argentina intentaba pero se encontraba con una muralla en el fondo.

Con este excelente y exquisito juego, Colombia conseguiría el tercer tanto al minuto 28, por parte de Rincón, gol que enmudeció al bullicioso estadio Monumental. Y así 2 minutos después en el desespero de los gauchos, erraron un pase en el fondo, el cual fue tomado por el “Tino” y en una exquisita definición por encima del arquero le propina el cuarto gol para sentenciar el encuentro.

Sin ningún respeto la selección le tocaba el balón de una lado para otro, el público argentino bromeaba a su equipó cantándole el “ole” en cada pase colombiano.

Cinco minutos antes del final en ese hermoso toque, muestra y ejemplo de cómo se juega el fútbol, vino el quinto gol por parte de Adolfo el “tren” Valencia.

Una noche Histórica para el fútbol Colombiano, Humillando nada más ni nada menos que a los campeones del Mundo, en su campo. Clasificando automáticamente al Mundial del 94, mientras que la Argentina, con la derrota tuvo que pelear el repechaje contra Australia para ir al Mundial. La selección cafetera término aplaudida por los gauchos y hasta por el más grande que horas después de su declaración término aplaudiendo y admirando el hermoso fútbol que brindo la tricolor.

Palabras más palabras menos, la realidad solo se demuestra en el terreno de juego. Y hasta nuestro entonces, el fútbol Colombiano seguirá viviendo orgulloso de aquella tarde del 5 de septiembre de 1993, en donde el “Pibe”, Rincón, Asprilla, Leonel, el “Tren”, Wilson Pérez, entre otros astros del balompié colombiano, brindaron un exquisito plato futbolero, para lograr esta Azaña.

16 años después estás selecciones se han enfrentado en muchos partidos en donde la tricolor ha caído como local (1-2), (0-2), (1-3), etc. Pero los gauchos no han podido vengarse de aquellos 5 goles a domicilio, lo que hace que todavía podamos afirmar con orgullo. “Y fueron 5 che”.

Hafit Guerra T.

El milagro de la vida




Por: María Camila Martínez

Desde pequeño me satisfacía serle útil al prójimo, como tuve ejemplo en mi familia de mi padre que era médico, siempre le hacía preguntas de cómo le fue en la cirugía, qué hizo y para qué lo hizo. Cuando estudié mi secundaria comprendí que la carrera que podía estudiar sería medicina.
Durante mis estudios de medicina siempre me gustó el área quirúrgica y dentro de ésta la Gineco-Obstreticia, pues sentía mucho gozo al recibir nuevas vidas. Cada día me fui enamorando más de mi carrera y la satisfacción más grande, que lo describo como lo más bello que existe, es salvarle la vida a alguien, un buen diagnostico oportuno, una intervención quirúrgica oportuna (cesárea de urgencia) que salva a madre e hijo, ver la sonrisa de la madre cuando recibe a su bebé y la felicidad que irradian los familiares cercanos, todo eso es muy bello.
Cuando hacemos ecografías obstétricas, vemos un embrión y le colocamos el doppler para que la madre escuche los ruidos cardiacos en una criatura tan pequeña y de pocas semanas de evolución, ahí vemos la grandeza de Dios “El milagro de la vida”, eso es infinitamente bello y me da la impresión en ese momento al mirarle la cara a la mamá, que dijera mentalmente “que bondadoso es mi señor”. Es un momento muy mágico para la madre sobre todo si es la primera vez.
Cada día me siento más a gusto de mi profesión aunque no todo es color de rosa, en muchas ocasiones se trabaja bajo presión sobre todo en el área de cirugía, como cuando se está operando una cesárea de urgencia u otro tipo de cirugía ginecológica en donde esté en riesgo la vida de la paciente, pero cuando se hacen bien las cosas siempre queda la satisfacción del deber cumplido.
Recuerdo que en una ocasión estaba en el área de urgencia ginecológica de turno y a las cinco de la mañana llegó una paciente con un dolor intenso en el vientre y salida de líquidos por genitales (ruptura de fuente), ella no sabía cuántos meses tenía de embarazo porque no había asistido a ningún control prenatal.
Cuando la fui a examinar, expulsó un feto que por el tamaño podría creer que tenía unos cinco meses, en esas circunstancias tenía pocas posibilidades de vida, sin embargo protegí al bebé y lo llevé corriendo a la unidad de cuidados intensivos neonatales en donde una pediatra lo recibió, lo reanimó y cuando lo examinó bien me dijo que tenía como siete meses de edad y que lo que presentaba era una desnutrición que traía el bebé dentro del útero; esta situación era entendible porque la madre del bebé estaba desnutrida y era de un estrato socio económico muy bajo, además no se hizo controles prenatales.
Estaba sorprendido que luego de unas horas el bebé estaba respondiendo positivamente y nunca necesitó de intubación. Sólo, fue progresando con incubadora y con los sueros que le aplicaban las enfermeras.
Mirar a este bebé, causaba mucha admiración porque nació con un peso de solo 580g, es decir un peso muy bajo para el tiempo de nacer, duró hospitalizado unos cuarenta días mientras alcanzaba unos 900g, al cabo del cual fue entregado a su madre. Esto fue muy satisfactorio para todo el equipo de trabajo.
Todos los días, atiendo a mujeres de todo tipo de clase que además de buscar ayuda y revisiones para control, buscan confianza y lealtad por parte del médico que las atiende, porque lo dejan todo a nuestras manos. Es así, como mi lugar de trabajo deja de convertirse en el sólo hecho de un escritorio con un computador, al lado de una camilla donde se acuestan muchas mujeres que llevan en su vientre la semilla de una nueva vida, a volverse un lugar lleno de esperanzas y buenos deseos, buscando no sólo ayuda física sino emocional; pues muchas de éstas no han terminado su etapa de niñez cuando ya llevan un niño en sus entrañas, convirtiéndose en un embarazo no deseado para ellas, y es en ese momento donde entra el papel espiritual de nuestra parte, que es darle ánimo para que tomen esa criatura como un bendición para sus vidas más no como un encarte, como muchas lo expresan o llegan a pensar.
Por otro lado, llegan mujeres con las mejores expectativas y ansias por saber si la criatura que llevan en su vientre es una niña o un niño, que se convertirá en el nuevo miembro de la familia y la felicidad de sus hogares.
Cada experiencia enriquece mi vida y me ayuda a entender, cada vez más, en el rostro de cada madre sonriéndole a su bebé que acaba de nacer, que la vida es lo más bello que tiene el ser humano y es por eso que nadie tiene derecho a quitársela a un ser que ni siquiera ha nacido para darle la oportunidad de crecer en nuestro mundo.
El amor de familia
Daniel tiene 12 años. Cuando llega a su casa, después del colegio, a la hora de almorzar en familia, se encuentra un tanto solo, pues ese día como todos los demás, su padre no está en la casa y su madre se dispone a arreglarse para irse de nuevo a su segunda jornada de trabajo. Al cruzar la puerta, antes de irse al trabajo, solo se escuchan las mismas palabras de siempre:
“¡Daniel! hijo, la comida está servida, tengo que salir corriendo voy tarde a trabajar”
Esta ocupada mujer le ha dejado a su hijo todo en orden para que se siente solo en la mesa. Ante esta situación, a Daniel no le queda más remedio que sentarse a comer y encender la televisión, que en este caso es su única compañía. Ocupa todo su tiempo viendo televisión esperando a que sean las ocho de la noche para ver a sus padres.
Sin duda alguna el caso de esta familia es usual en muchas otras del mundo, que sin darse cuenta, dejan pasar inadvertido uno de los espacios más importantes de comunicación entre padres e hijos olvidando que este es uno de los causantes y generadores de dificultades en las familias.
¿Cómo darse cuenta de lo que les ha pasado a los hijos durante el día?, Si cumplen con sus labores o no, ¿hay alguien que los vigile? Sin duda cuando los hijos como Daniel llegan a sus casas esperan encontrarse seguros, valorados, protegidos, acogidos. Sin embargo, si ellos no tienen esta sensación ni en sus propios hogares ¿Cómo exigirles respeto o buen comportamiento? Los hijos necesitan dedicación bien sea por parte del padre, la madre o ambos para su crecimiento personal.
Estamos ante una cultura de la ley del mínimo esfuerzo, en donde el facilismo se convierte en protagonista y si así se están educando a los niños que esperar de los adultos del futuro; niños educados por la televisión, los videojuegos, haciéndose amigos de la tecnología y enemigos de los valores familiares.
Es complicado mantener un equilibrio entre la vida laboral y la vida en familia pero no es imposible de conseguir, es cuestión de sacar un tiempo para las prioridades en la casa como son los hijos para después dedicarse de lleno al trabajo sin sobrepasar límites de tiempo.
Mientras Daniel almuerza solo en su casa, Juan Carlos es atendido por su madre, quien trabaja como secretaria y tiene hora de entrada y salida en la oficina, pero es muy puntual, está en la casa a la espera de su hijo para acompañarlo a almorzar y dejarlo preparado para hacer las tareas. No es imposible encontrar un punto equilibrado para cumplir con cada una de las labores y más si se trata de sacarle tiempo a educar y mantener hábitos de costumbres en el núcleo del hogar.
No se trata de un plato de comida que alguien coma solo, se trata de mantener viva las costumbres que desde los ancestros hasta hoy pocas familias las mantiene vivas. Comer juntos en la mesa, hacer tareas con los padres, salir en familia, orar antes de salir y muchos otros comportamientos son parte del manual de convivencia de un hogar para fomentar la unión y el crecimiento personal de cada miembro de una familia, pues no hay nada más hermoso que el amor de familia.

JANNIA ALVARADO